Catacumbas de Nápoles

Catacumbas de Nápoles

Visitar las catacumbas de Nápoles

Además de Roma, París y Palermo, Nápoles también cuenta con enterramientos en nichos (lóculi) y arcosolios dispuestos en catacumbas, que en este caso son tres: San Gennaro, San Gaudioso y de San Severo. Las tres catacumbas se localizan en Rione Sanità, un barrio pobre y aislado del resto de Nápoles que está situado al pie de la colina de Capodimonte. La primera de ellas, la de San Gennaro, es completamente accesible, por lo que puede ser visitada sin problemas por personas con movilidad reducida o con diversidad sensorial.

Las catacumbas de San Gennaro

La necrópolis de San Gennaro, a la que se accede por la plazoleta de la basílica de la Incoronata del Buen Consiglio de Capodimonte, está formada por unos 2 500 enterramientos, de los cuales 2 000 serían nichos y el resto, arcosolios. Es un cementerio de dimensiones considerables, con una superficie ocupada que supera los 5,5 km2. Las sepulturas se distribuyen en dos niveles, que no están superpuestos. El nivel inferior se dispone en torno a la iglesia de San Agripino, el patrón de la ciudad que también está enterrado en este cementerio, aunque en el nivel superior.  Se trata de un espacio amplio de techos elevados que llegan a alcanzar en algunos puntos los 6 m de altura.  El nivel superior destaca por contener enterramientos que procederían de un antiguo sepulcro fechado en el siglo III. En este nivel destaca la Cripta de los Obispos, llamada así por Umberto Maria Fasola; fue descubierta en los años 70 del siglo XX, acoge los cuerpos de varios prelados napolitanos y cuenta con unos extraordinarios frescos fechados en el siglo V. También hay que señalar la basílica mayor. El patrimonio que encierran las catacumbas abarcaría desde el siglo II hasta los siglos IX-X.

Los enterramientos más antiguos se fechan en dicho siglo II d. C., pero el grueso se dataría a partir del siglo IV, cuando el descanso de los restos de san Agripino otorgó fama a las catacumbas. Un siglo más tarde, el papa Giovanni I depositó allí los restos del que fuera obispo de Benevento durante el siglo III, san Genaro, lo que convirtió a estas catacumbas en lugar de peregrinación para los fieles cristianos, muchos de los cuales consiguieron enterrarse también entre sus paredes. En el siglo IX las reliquias de este mártir fueron robadas. Permanecieron en el santuario de Montevergine hasta el año 1497, cuando regresaron a la ciudad napolitana.

Las catacumbas de San Gaudioso

Por lo que respecta a las catacumbas de San Gaudioso, su acceso tiene lugar por la basílica de Santa Maria della Sanità. El origen de este cementerio subterráneo hay que buscarlo en el enterramiento de san Gaudioso a mediados del siglo V d. C., por lo que se convirtió, como tantos otros, en lugar de culto para los fieles; muchos también decidieron sepultar allí sus restos. Las reliquias de san Gaudioso corrieron la misma suerte que las de san Gennaro en el siglo IX.

Las catacumbas de San Gaudioso cuentan igualmente con exquisitas pinturas decorando sus paredes, encuadradas en la época de los primeros enterramientos, esto es, en los siglos IV-V. Esta necrópolis dejó de usarse durante la Baja Edad Media. De época moderna datan otros enterramientos, fechados ya en el siglo XVII, momento en que nuevamente se elige este lugar como zona para el descanso y reposo de los muertos entre las clases más pudientes de la sociedad napolitana (nobleza y clero).  De esta cronología son los singulares frescos de Giovanni Balducci, que simulan esqueletos humanos de aristócratas. Lo macabro de estas pinturas no solo estriba en la representación en sí, sino también en el hueco que presentan dichos esqueletos en la cabeza, destinado a acoger el cráneo del fallecido.

Las catacumbas de San Severo

Por último, tenemos que mencionar las catacumbas de San Severo, fechadas igualmente entre los siglos V y IX, momento en que cesaron los enterramientos en este lugar. Solo se pueden contemplar en la actualidad tres arcosolios (dos de ellos completos) y la basílica donde descansaban los restos de san Severo, que, como los casos anteriores, fueron robados en el siglo IX y devueltos 700 años después.

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Bibliografía

BISCONTI, Fabrizio. «Napoli. Catacombe di S. Gennaro. Cripta dei Vescovi. Restauri ultimi». Rivista di Archeologia Cristiana, 91. Roma, 2015, pp. 7-34.

EBANISTA, Carlo. «Napoli tardoantica: vecchi scavi e nuovi approcci per lo studio delle catacombe», en EBANISTA, Carlo; ROTILI, Marcello: La trasformazione del mondo romano e le grandi migrazioni: nuovi popoli dall’Europa settentrionale e centro-orientale alle coste del Mediterraneo. Cimitile, 2012, pp. 303-338.

LA PARANZA COOP. SOC. Catacombe di Napole. Catacombe di San Gaudioso. Disponible en http://www.catacombedinapoli.it/it/luoghi/catacombe-di-san-gaudioso-napoli.

LA PARANZA COOP. SOC. Catacombe di Napole. Catacombe di San Gennaro. Disponible en http://www.catacombedinapoli.it/it/luoghi/catacombe-di-san-gennaro-napoli.

LA PARANZA COOP. SOC. Catacombe di Napole. Basilica e catacombe di San Severo. Disponible en http://www.catacombedinapoli.it/it/luoghi/catacombe-di-san-severo-napoli.

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