Catacumbas de Palermo

Catacumbas de Palermo

Las catacumbas de Palermo

En Palermo podemos visitar tres catacumbas muy especiales: las catacumbas de Porta d’Ossuna, las de Villagrazia de Carini y la archiconocida de los Capuchinos.

Porta d´Ossuna

Localizadas al noroeste de la capital siciliana, en Corso Alberto Amedeo, las catacumbas de Porta d’Ossuna son paleocristianas, como las de Roma, y salieron a la luz con motivo de las obras de construcción del convento de San Francisco de los Capuchinos, en 1739. Se distribuyen en distintos pasillos y corredores, donde se encuentran los enterramientos, nichos rectangulares y arcosolios, además de pequeños cubículos para el acompañamiento de los familiares; los mismos tipos de tumbas y los mismos espacios que se documentan en otras catacumbas cristianas.

Como tantas construcciones subterráneas, sirvió de refugio a la población de Palermo para resguardarse de los bombardeos que asediaron a la isla durante la II Guerra Mundial. Para acceder a ellas, hay que concertar una visita guiada en ArcheOfficina Archeologica Cooperativa. Dicha visita guiada la realizan los propios investigadores del proyecto de recuperación y puesta en valor de estas catacumbas, lo que supone una oportunidad única para conocer de primera mano el avance de las actuaciones arqueológicas en esta necrópolis.

Catacumbas de Villagrazia di Carini

Excavadas igualmente por ArcheOfficina Archeologica Cooperativa, que también se encarga de su difusión, las catacumbas de Villagrazia di Carini, en la calle Nacional (via Nazionale), son otro ejemplo de cementerio paleocristiano. Como las anteriores, los enterramientos se disponen en galerías que ocupan, hasta el momento, una superficie de 3 500 m2. Lo más interesante de estas catacumbas son los restos de pinturas que decoran sus paredes, con escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento.

Las catacumbas de los Capuchinos

Finalmente, hemos de mencionar las catacumbas de los Capuchinos, que se encuentran bajo el convento del mismo nombre y que son uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. A diferencia de las catacumbas ya comentadas, esta necrópolis de Palermo no contiene enterramientos correspondientes a los primeros cristianos. Tampoco responde a la reubicación de miles de huesos procedentes de distintos cementerios por razones de higiene y salud pública, como en el caso de las catacumbas de París, aunque algunos cuerpos presentes en los subterráneos sicilianos también se fechan en época contemporánea, como los franceses.

Las catacumbas de los Capuchinos constan de varias cámaras o sectores donde se encuentran depositados cuerpos momificados siguiendo un orden determinado. De este modo, los niños se agruparon en una cámara, los frailes, en otra, y los sacerdotes, en otra distinta a la de los religiosos anteriores; los cuerpos de los varones y las mujeres se depositaron en sendos sectores separados. Y, por último, encontramos otro espacio destinado a aquellos profesionales que eligieron este cementerio como lugar de reposo.

Los 8 000 cuerpos momificados ubicados en el subsuelo de la calle Cipreses (via Cipressi), que es donde se localiza el convento con las catacumbas, corresponden a frailes y habitantes de la capital de Sicilia que eligieron este espacio subterráneo para que sus restos descansaran durante la eternidad. Los primeros cuerpos que se depositaron en las catacumbas fueron los de los frailes que fallecieron en el convento a finales del siglo XVI. En 1599 los religiosos de los Capuchinos decidieron enterrar a 40 de sus hermanos bajo el edificio en el que vivían su vida de reclusión y servicio a Dios y a la religión cristiana.

En el siglo XVII se permitió también el reposo de aquellos ciudadanos de Palermo cuya condición social y económica hacía posible pagar el proceso de momificación que los frailes llevaban a cabo en las catacumbas. No nos referimos al hecho de que solo pudieran entrar en las catacumbas aquí los restos de aquellos miembros de las clases más pudientes porque estuviera vetado para el resto de los ciudadanos, sino que el proceso de embalsamamiento que practicaban los religiosos conllevaba unos gastos importantes que no todos podían satisfacer. De ahí que durante unos años solo se depositaran los cuerpos de miembros ilustres de la sociedad palermitana. Con el paso del tiempo, no solo las clases altas pudieron disfrutar de este privilegio eterno. Otros ciudadanos de la capital siciliana optaron por llevar allí los cadáveres de sus seres queridos para que recibieran el cuidado de los frailes y el descanso del alma en el más allá.

Aunque con el paso de los años la momificación se perfeccionó, en esencia el proceso era bastante similar. Una vez fallecida la persona cuyos restos iban a depositarse en las catacumbas, se llevaba el cuerpo a un espacio donde se dejaba durante unos meses para que exudara todos los líquidos y los tejidos se secaran. Una vez pasado ese tiempo, el cuerpo, completamente seco, se exponía al sol. El objetivo era que los tejidos que estaban secos se pusieran rígidos, lo que, en la mayoría de los casos, hacía que el muerto reflejara una expresión dantesca y macabra. Finalmente, se vestían con trajes costosos. Si el cuerpo pertenecía a una mujer virgen, la indumentaria siempre era la misma: un vestido blanco. En el resto de los fallecidos, dependía del ropaje que tuviera el fallecido.

En estas catacumbas se encuentra la que se considera la momia mejor conservada del mundo, Rosalía Lombardo, una niña de apenas dos años de edad cuyo cuerpo embalsamado, depositado en 1920 —año en el que la pequeña perdió la vida a causa de una broncopulmonía—, reposa allí como prueba evidente de hasta donde llegó la perfección de la técnica de momificación por parte de los frailes del convento de los Capuchinos.

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Bibliografía

«Muerte y misticismo en las catacumbas de las 8.000 momias de Palermo», en ABC, 15 de mayo de 2014. Disponible en http://www.abc.es/viajar/20140511/abci-muerte-misticismo-catacumbas-momias-201405111223.html.

La grande cripta dei Cappuccini. Disponible en http://www.palermoweb.net/.

SOCIETÀ COOPERATIVA ARCHEOLOGICA. La catacomba di Porta d’Ossuna a Palermo. Disponible en http://www.archeofficina.com/la-catacomba-di-porta-dossuna-a-palermo/.

SOCIETÀ COOPERATIVA ARCHEOLOGICA. La catacomba di Villagrazia di Carini. Disponible en http://www.archeofficina.com/la-catacomba-di-villagrazia-di-carini/.

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