La Vía Apia. ¿Dónde podemos ver los mejores tramos en la actualidad?

La Vía Apia. ¿Dónde podemos ver los mejores tramos en la actualidad?

La Vía Apia. Historia y uso. Los mejores tramos visitables hoy

La Vía Apia es el camino romano más antiguo, con 24 siglos de historia a sus espaldas. Tras la batalla de Lautulae en el 315 a. C., que supuso la derrota de Roma frente a los samnitas, el censor Apio Claudio el Ciego ordenó su construcción para conectar Roma con Capua, lo que suponía la anexión del Lacio y la Campania, a la par que facilitaba el movimiento de las tropas y mantenía cercados a los samnitas. Más de 100 años después, la calzada romana se prolongó hasta Bríndisi, lo que permitía conectar Roma con el mar Adriático y, por tanto, con Grecia y Oriente.

Por ella, discurrió la comitiva que portaba el cuerpo del dictador Sila en el 78 a. C., que falleció en su villa. Fue también la calzada por la que avanzó la procesión fúnebre de Augusto en dirección a Roma en el 14 d. C. El cortejo fúnebre procedía de Nola, donde había sido asesinado el emperador. Dada su importancia, el poeta Estacio dijo de ella, en el siglo I d. C., que era la «reina de las calles», regina viarum (Silv., 2, 2, 12).

Su empedrado, del que aún quedan muestras en la actualidad, comenzó a colocarse hacia el 295 a. C. y continuó durante más de 150 años. Su longitud era de 540 km y medía unos 4 metros de ancho, aunque en algunos tramos podría haber superado esa anchura. El historiador bizantino Procopio di Cesarea, que vivió en el siglo IV a. C., afirmaba que hasta Capua era tan ancha que podían pasar libremente dos carros en dirección contraria: «La via Appia è lunga cinque giorni di cammino d’uomo aitante; essa va da Roma a Capua; la sua larghezza è capace di due carri che vadano in direzione oppost» (Procopio de Cesarea:  Guerra Gótica, libro 1, capítulo 14, pág. 110).

Construida con piedra basáltica, desde Porta Capena hasta Terracina se podía transitar por la vía con normalidad. Hasta época de Trajano, llegados a este punto, era necesario cruzar un canal navegable. Bajo este emperador se consiguió pavimentar también esta parte de la vía.

Dónde ver los mejores tramos

La Vía Apia comenzaba en Porta Capena, abierta en las murallas servianas, levantadas en el siglo IV a. C. Este tramo era urbano, pues discurría dentro de la ciudad y salía de ella a través de la Puerta de San Sebastián, ya en la muralla aureliana, defensa fechada en el siglo III. a. C. Antes de abandonar Roma, siguiendo la calzada, pasaremos por la Tumba de los Escipiones, que volvió a abrir sus puertas en el año 2011 tras una restauración de casi 20 años. Si hemos solicitado permiso a la Superintendencia Especial para el Patrimonio Arqueológico de Roma, podremos visitar igualmente el Columbario de Viña Codini.

Así, llegamos ya a la Puerta de San Sebastián, antiguamente conocida como Puerta Apia, porque conducía a esta calzada, aunque con el paso de los siglos acabó adoptando el nombre del mártir sepultado en esta vía romana. Allí se encuentra actualmente el Museo de las Murallas de Roma, otra joya que hay que visitar.

Los mejores tramos los encontramos saliendo de Roma. En estos puntos la calzada está delimitada por una ancha acera jalonada por cipreses y pinos junto a restos correspondientes a los primeros enterramientos cristianos. Próxima a ella se levantaron mansiones y villas de romanos pudientes que buscaban un lugar de descanso alejado de la capital.

La Vía Apia que discurría extramuros de la antigua ciudad romana pasa por la Tumba de Priscila, de la que se aprecia la torre medieval que se levantó sobre ella. Al otro lado de la calzada se localiza la iglesia Domine, quo vadis?, punto de peregrinación cristiana durante la Edad Media.

Es indispensable visitar también el Mausoleo de Cecilia Metella. Además de la tumba, podremos ver los terrenos que componían Capo di Bove, que es como en época medieval se conocía a esta zona. En el otro lado se encuentran los restos de la iglesia de San Nicola, de estilo gótico. A ambos lados de la vía también podremos admirar los restos de la basílica de san Sebastián y la tumba homónima, así como la de san Calixto.

La villa de Majencio es otra parada obligada, donde podremos ver los restos de la residencia del emperador romano junto a la Vía Apia. Igual de destacable son las zonas de la calzada que se localizan junto a los sepulcros de Marco Servilio, Sixto Pompeyo el Justo y san Urbano, y aquella otra que se encuentra al lado de unos restos que se conocen como la tumba de Séneca.   Más adelante, conforme avanzamos por la calzada, podremos ver también lo que queda de las tumbas de Tiberio Claudio Secondino, Cayo Licinio, Quinto Apuleio y de los frontispicios.

En definitiva, hasta Benevento se aprecian claramente los restos de esta calzada romana, que se mantiene en un estado de conservación muy bueno. Tanto la Superintendencia Especial del Coliseo como el Museo Nacional Romano y el Área Arqueológica de Roma llevan a cabo actuaciones de manera habitual que buscan su conservación y puesta en valor para su mejor conocimiento por parte de la sociedad.

Bibliografía

GABUCCI, Ada: Roma. Barcelona, 2008.

PROCOPIO DE CESAREA. Guerra Gótica. Libro 1. Disponible en https://archive.org/stream/laguerragoticadi01proc#page/4/mode/2up.

MINISTERIO DEI BENI E DELLE ATTIVITÀ CULTURALI E DEL TURISMO. Via Apia Antica. Disponible en http://www.viaappiaantica.com/.

MUSEO DE LAS MURALLAS DE ROMA. Museo de las Murallas de Roma. Disponible en http://es.museodellemuraroma.it/.

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